¿Enseñar o aprender? La escuela como investigación quince años después

Francesco Tonucci

La investigación como paradigma cultural de la escuela

 

 

Francesco Tonucci, ¿Enseñar o aprender? La escuela como investigación quince años después [1990]. “Biblioteca del maestro”. 2ª edición. Editorial Graó, Barcelona, 1993. 64 págs.

 

 

El subtítulo de este breve ensayo de 1990 hace referencia a otro anterior titulado La escuela como investigación, de 1975, publicado en España al año siguiente, en el que se encuentra la siguiente definición: «La investigación existe cuando nos hallamos frente a un problema cuya solución nos es necesaria y el método de la investigación impone el que se resuelva el problema utilizando los conocimientos anteriores en forma nueva, creativa». Así pues, la práctica del maestro y del profesor no consiste en la aplicación burocrática y acrítica de una tecnología didáctica, sino en una actitud investigadora dirigida a la búsqueda de soluciones a los problemas que plantea el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por otra parte, para Tonucci «el profesor no es el saber sino el mediador del saber» y por consiguiente el niño, sin límite de edad, también puede participar en la investigación ya sea a través de la experimentación ya sea a través del tanteo y el error. De hecho, esta manera de proceder innata en el niño es la genuina de la ciencia, y la escuela tiene el deber de potenciarla con la mediación del docente, procurando que la información con la que el niño llega a la escuela se analice críticamente, para lo cual el docente facilitará al alumno el método de conocimiento más adecuado para la verificación o falsación de su saber. Sin embargo, como denuncia el mismo Tonucci, la escuela tradicional corta esa tendencia a la investigación al imponer al niño, según la ideología dominante, un modelo de conocimiento libresco y abstracto, alejado de la realidad concreta y de sus intereses vitales. De este modo, la inteligencia práctica y las habilidades de los niños, así como su emotividad y creatividad, son despreciadas al valorarse únicamente la elaboración formal de las enseñanzas recibidas, privilegiando la inteligencia lógica sobre los otros factores que definen la mente, lo que conduce inevitablemente a una evaluación negativa de su aprendizaje y al fracaso y al consiguiente abando de una parte de la población escolar.

 

Este ensayo, como la mayoría de los libros de este pensador y pedagogo italiano (nacido en 1941), se divide en dos partes, una teórica y otra práctica. En la primera trata de responder a la pregunta del título ¿Enseñar o aprender?, una cuestión que el autor considera radical sobre la misión cultural de la escuela en la actual sociedad de la información y cuya respuesta exige considerar los tres aspectos siguientes:

a)    «El papel de la escuela y su relación con la realidad exterior.

b)   El método escolar: relación enseñanza-aprendizaje.

c)    El docente: su función y su formación»

 

En relación al primero de estos aspectos, la escuela que mire hacia el futuro debe asumir la diversidad de la población escolar y dirigir sus actividades a la capacitación de los alumnos que no sólo sea útil para el presente sino también para el futuro, estableciendo, para ello, una relación dialéctica con los recursos culturales, las contribuciones de las disciplinas académicas y los avances tecnológicos existentes. Debe, por tanto, dilucidar las necesidades de los alumnos a partir de los tres elementos siguientes: la autogestión del conocimiento, la automotivación y el trabajo cooperante. En este sentido se opone a la escuela tradicional basada en el autoritarismo epistemológico, la motivación externa (premios y castigos) y el trabajo individual y competitivo.

 

En relación al aspecto del método escolar, la concepción que Tonucci tiene del aprendizaje representa un giro copernicano en el sistema educativo, en la medida que pone al alumno, en sustitución del profesor, en el centro de la relación enseñanza-aprendizaje. Para Tonucci el sentido de la educación no va del docente, el que sabe, al alumno, al que se supone que no sabe, sino de las expectativas, intereses y conocimientos previos del alumno al método científico que facilita el docente, que pasa a ser un gestor del conocimiento y un garante del aprendizaje correcto del alumno para ordenar, interpretar y ampliar lo que éste ya sabe. Este giro supone pasar de un modelo de escuela transmisiva, que toma al niño como un recipiente vacío que el docente llena gradualmente, dando por supuesto que la enseñanza garantiza el aprendizaje, a un modelo de escuela constructiva, que recibe al niño como un sujeto de conocimientos ya adquiridos y dotado de suficiente competencia para aprender por sí mismo, por lo que la escuela tiene como principal función tutorizarlo para desarrollar y orientar sus conocimientos. Conviene subrayar aquí que el inmovilismo de algunos agentes de la comunidad educativa en el primero de esos dos modelos es hoy incomprensible ante la competencia de la televisión o de internet, unos medios que superan con creces a la escuela en la transmisión de información. El futuro de la escuela pasa necesariamente por el segundo de esos modelos. La escuela ya no tiene como misión la de enseñar, sino la de facilitar y garantizar el aprendizaje de los alumnos. «La escuela –afirma Tonucci en una entrevista al diario La nación (29.XII.2008)-- debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo».

 

Por último, en relación al aspecto de la función y formación del docente, Tonucci nos llama la atención sobre la paradoja que a mayor corpus de leyes educativas mayor fracaso del sistema educativo, señalando el caso de Italia (que también podemos hacer extensivo a nuestro país, donde se han propuesto seis reformas educativas en los últimos treinta años). El carácter progresista de las leyes y la financiación de su puesta en práctica no bastan si no se hace partícipes a los principales agentes de la reforma, que no son otros que los maestros y los profesores. Se ha pretendido cambiar una realidad de arriba abajo, sin modificar la formación y selección de los docentes, así como su estatus en el conjunto de las profesiones, obviando su importancia para el progreso social y la profundización de la democracia. De este modo, las leyes educativas se han quedado en unos programas de reforma utópicos, llenando de trámites burocráticos las escuelas, sin que apenas hayan tenido incidencia en la transformación real de la institución escolar. Tonucci no duda en considerar este aspecto como la primera causa de la crisis en la que se haya la escuela en países como Italia, que también podemos hacer extensivo a España, señalando como el aspecto más grave «el círculo vicioso», expresión con la que se refiere al hecho que «el docente es el único trabajador que pasa sin solución de continuidad de la formación a la profesión: pasa del estatus de estudiante al de profesor sin salir de la escuela», lo que comporta una serie de efectos negativos como son: la autolegitimación de su capacitación y cualifación profesional en su relación endogámica con la escuela; la reproducción inconsciente del modelo de escuela experimentado en la infancia o bien la repetición acrítica de la formación pedagógica recibida en la universidad, y la mediatización de la cultura a través de la institución escolar, que tiende a la simplificación y a la eliminación de los debates ideológicos. Todo ello conduce inevitablemente a una deficiente formación del docente y a una desconexión con el mundo real en el que viven sus alumnos.

 

En la segunda parte parte del libro se presentan una serie de «fichas», esto es, unos ejemplos sobre la manera de efectuar la investigación en la escuela, que constiuyen tanto el fundamento como el resultado de las reflexiones expuestas en la primera parte. De todas ellas destacaré la más significativa, la titulada Proyecto «la ciudad de los niños». En 1976, tras la victoria de los partidos de izquierda en las elecciones municipales de Italia, el ayuntamiento de Turín, a través de la Concejalía de Educación dirigida por Dolino, invita a las instituciones culturales y a las empresas a pensar la ciudad como una “oportunidad educativa”, y emplaza a las escuelas y a los docentes a hacer un uso educativo de todas los elementos que configuran la ciudad. Tonucci respondió de forma inmediata con su Proyecto «la ciudad de los niños». Los principios de este proyecto son la inclusión en el currículo de la vida cotidiana de los alumnos, su utilización como materia de investigación en la escuela y la participación de los niños en la deliberación pública de los problemas municipales, en la medida que son los principales afectados en las soluciones propuestas, por lo que su bienestar y felicidad deben ser los parámetros a seguir en en el gobierno de la ciudad. Posteriormente realizó este proyecto en otras ciudades, como en Rosario, Argentina, y en Fano, Italia, su ciudad natal, cuyo éxito hizo que se convirtiera en un referente internacional y se aplicase en muchas otras ciudades, como es el caso de Barcelona (véase de Morales, M., Ventallò, E., Tonucci, F., Barcelona amb ulls de nen, Barcelona, Ediciones PAU, 1996, y el blog http://ciudadinfancia.blogspot.com/). Las bases de este proyecto y su experimentación fueron recogidas en el libro La ciudad de los niños: un modo nuevo de pensar la ciudad, de 1991.

 

En conclusión, se trata de un libro escrito de manera breve y concisa, que huye de la retórica pedagógica de los manuales al uso, de lectura fácil y amena, llena de reflexiones brillantes, que invita a su relectura. El público en general encontrará un ideal educativo de la buena educación y el docente un revulsivo para su autocomplacencia, además de unas experiencias que le ayudarán a mejorar su práctica diaria en la escuela. Un libro, en definitiva, que ningún padre ni educador debería dejar de leer si cree en las posibilidades transformadoras de la educación en los niños y con ellos en los adultos.

 

Félix Pardo

Septiembre 2011

 

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